Politica

El Alcalde revolucionario Alfredo Mendoza, manifestó que la reapertura de embajadas de Estados Unidos y Cuba, era ya más una necesidad 1humanitaria que una postura imperialista de castigo a un Gobierno digno como el cubano;  era uno de los pasos más esperados desde que los presidentes Barack Obama y Raúl Castro,  ambos, a finales de diciembre del 2014, hicieron pública su intención de iniciar la normalización de relaciones entre los dos países; un proceso arduo y de mucho tino político, sin caer en provocaciones, ni confrontación en cuanto a los dos modelos de dirección política que caracteriza estos Países.

Acotó que este proceso de deshielo tiene como fecha de inicio el 17 de diciembre del 2014, cuando Raúl Castro y Barack Obama, anuncian el inicio de la normalización de relaciones entre EE.UU y Cuba, tras la liberación de un espía estadounidense y de Alan Gross, un contratista norteamericano retenido en una cárcel cubana desde 2009; ya para enero del 2015, los EE.UU, flexibiliza las restricciones para el comercio y los viajes a Cuba; en febrero continúan las conversaciones entre EE UU y Cuba; y seria en abril, en la Cumbre de las Américas en Panamá, que al darse el primer encuentro oficial entre un presidente estadounidense y uno cubano en más de medio siglo, que el Departamento de Estado retira a Cuba de su lista de Estados patrocinadores de terrorismo, y anuncia, para julio, la reapertura de embajadas. Estos hechos marcan una total diferencia con aquellos días cuando la retórica entre las autoridades de ambos países subió de tono, y Fidel Castro acusó al gobierno de EE.UU. de entrenar mercenarios para una futura invasión de la isla y llamó a la formación de milicias para responder a lo que denominó como agresión de Washington.Hoy se conoce que en marzo de 1960, el entonces presidente de EE.UU., Dwight Einsenhower, autorizó a la Agencia Central de Inteligencia (CIA) para que iniciara el entrenamiento de refugiados cubanos para una posible invasión. Y en ese contexto, el gobierno cubano anunció su acercamiento a la Unión Soviética. De esta manera, en 1960, se dan las condiciones para sentar las bases de un rompimiento de los lazos y eso se intensificó aún más cuando el gobierno cubano nacionalizó las empresas estadounidenses en Cuba. En octubre de ese mismo año, Washington prohibió las exportaciones a Cuba, con lo que se inició el embargo, que posteriormente fue ampliado. Unos meses después, en enero de 1961, EE.UU. rompió formalmente sus relaciones con la isla y ordenó el cierre de su embajada en La Habana.

Mendoza aseveró,  que son 54 años de un bloqueo absurdo, indigno e inmoral; su efecto en lo económico, comercial y financiero, es el producto de una política de hostilidad y agresiones contra el pueblo cubano, cuyo objetivo, definido desde el 6 de abril de 1960, ha sido la destrucción de la Revolución Cubana a través del desencanto y el desaliento basados en la insatisfacción y las dificultades económicas negarle dinero y suministros a Cuba, para disminuir los salarios reales y monetarios, a fin de causar hambre, desesperación y el derrocamiento del gobierno; constituye, asimismo, un componente fundamental de la política de Terrorismo de Estado que, de forma silenciosa, sistemática, acumulativa, inhumana y despiadada, afecta a la población sin distinción de edad, sexo, raza, credo religioso o posición social. Esta política, aplicada y recrudecida por diez administraciones norteamericanas, califica además como un acto de genocidio, en virtud del inciso (c) del artículo II de la Convención de Ginebra para la Prevención y la Sanción del delito de Genocidio, de 1948 y constituye, por tanto, un delito de Derecho Internacional; dicha convención define como tal a los actos perpetrados con la intención de destruir total o parcialmente a un grupo nacional, étnico, racial o religioso”, y en esos casos contempla “el sometimiento intencional del grupo a condiciones de existencia que hayan de acarrear su destrucción física, total o parcial.

Reseñó el mandatario bolivariano que en cuanto a las cosas positivas de este reencuentro entre estos dos países, se puede valorar que las Remesas, que en la actualidad se estiman llegan a cerca de US$2.000 millones, según el Departamento de Estado de EE.UU., la decisión de Obama las multiplica por cuatro el monto que los ciudadanos estadounidenses, principalmente de ascendencia cubana, pueden enviar a Cuba. La cantidad autorizada pasa de US$500 a US$2.000, eso puede ser un gran estímulo para la economía cubana; por otro lado, la agroindustria, bajo la flexibilización de restricciones autorizada por el entonces presidente estadounidense Bill Clinton en el año 2000, los agroindustriales de EE.UU. recibieron permiso de exportar alimentos y algunos otros productos a Cuba; se estima que entre los periodos: 2000 y 2013, esas exportaciones llegaban a US$5.000 millones. Las de alimentos se calculan este año en cerca de US$300 millones.

Otro logro es en el sector Turismo, aspecto principal de las reformas es una flexibilización a las restricciones de viajes a Cuba, así como una nueva medida que permitiría a los viajeros estadounidenses usar sus tarjetas de débito y crédito en Cuba, cerca de 170.000 viajeros estadounidenses autorizados estuvieron en Cuba el año pasado, indican las autoridades en Washington. Las nuevas medidas retirarían algunas restricciones en 12 categorías, incluyendo permisos para visitas familiares, visitas profesionales y actividades educativas; y en Telecomunicaciones, Cuba tiene una de las tasas de penetración de internet más bajas en el mundo, estimada en cerca de 5%, parte de las reformas de Obama permitirían a las firmas de telecomunicaciones de EE.UU, empezar a trabajar con Cuba para expandir su infraestructura de comunicaciones. Finalmente, en una disposición que posiblemente no tenga un gran impacto en la economía cubana pero que complacerá a algunos, la nueva medida relaja las restricciones para llevar los cigarros habanos desde Cuba a EE.UU.

En síntesis el líder sucrense afirmó, que el restablecimiento de las relaciones diplomáticas y comerciales, aún limitadas, entre estos dos países, es una muestra del triunfo de la diplomacia sobre las armas y el definitivo reconocimiento al pueblo de Cuba que por fin el Imperio está entendiendo que el respeto a su autodeterminación no va en contra de los valores de libertad e independencia que tanto cuestiona el exilio cubano que no existe en Cuba. Hay una realidad en Cuba y es que ha asumido el camino irrenunciable de la dignidad.

 

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