Jornadas Sociales

El Alcalde Bolivariano Alfredo Mendoza, manifestó que lo que está sucediendo en la República Bolivariana de Venezuela, la que rescató del capitalismo salvaje el Comandante Supremo Hugo Chávez, es la ejecución del Golpe de Estado planeado en el 2010, por la CIA y los países aliados del Gobierno de Estados Unidos de Norteamérica (EE.UU), entre quienes destacan los gobiernos lacayos de Canadá y Panamá. Las muertes suscitadas y el “malandraje” disfrazado de movimiento estudiantil, en protestas que no tienen una realización con discurso reivindicativo alguno, solamente con frases huecas y vacías como ¡Maduro ya se va!, hace percibir que el deseo de estos grupos violentos y apátridas, es destruir las bondades del proceso revolucionario y, por qué no pensarlo así, asesinar a los representantes del poder político legítimo del país.

Porque cuando asisten a esos eventos de protesta y llevan armamentos y violencia, no dan un mensaje de buscar salidas democráticas, sino salidas de hecho; un simple y real Golpe de Estado a una patria que está amparado en legitimidad de las mayorías.

articulodeopinionLos sucesos ocurridos en los últimos días en el ámbito internacional, sobre todo en la Organización de Estados Americanos (OEA), en Washington, donde se han mostrado grupos inadaptados que manifiestan al frente de estas sedes reclamando a gritos una intervención de la comunidad latinoamericana en los asuntos de un país cuyo único gran problema son una serie de fariseos que van por el mundo despotricando de un proceso revolucionario humanista e incluyente, lleva al epicentro de esta organización internacional al debate, donde las fuerzas imperialistas han tratado por todos los medios de buscar una intervención internacional en la política interna de Venezuela, cosa que no han logrado ni lo lograrán.

El gobierno norteamericano ha pretendido utilizar la coyuntura que se vive actualmente en la nación,  en un intento de recuperar su voz en América Latina, ahogada tras la última cumbre de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños  (CELAC), en La Habana, y por satisfacer a la bancada republicana, que quiere salir de la influencia del chavismo en Latinoamérica. Búsqueda infructuosa, porque el Comandante Supremo se inscribe en las páginas de oro de nuestra historia al impulsar la creación de organismos de cooperación internacional de la talla del ALBA, UNASUR y la asociación antes señalada conocida como CELAC, con lo cual conformó un nuevo sistema internacional que blindó al país de cualquier injerencia imperial, convirtiéndose así en el precursor de la nueva independencia venezolana y de latinoamérica.

A todas estas, la embajadora estadounidense ante la OEA, Carmen Lomellin, hizo lo que para considero una solicitud extemporánea: solicitó a ambas partes a “trabajar para restaurar la calma” y pidió al “Gobierno venezolano que respetara la libertad de expresión y el derecho de reunión pacífica y la seguridad de todos los ciudadanos”. Y es extemporánea en cuanto a “trabajar juntos” para restaurar la calma, porque esa apertura la hizo el Presidente Maduro desde que comenzó su gobierno antes del 12 de febrero, cuando se inició esta locura de violencia y guarimbas. Y de lo que le pide al Gobierno, es una tremenda necedad: ¿si no hubiera libertad de expresión y respeto a los derechos, ustedes creen que habría Guarimbas? No señor, más bien el Gobierno ha sido en exceso pasivo, tolerante y reflexivo.

En un aspecto puntual, la señora Lomellin, no responsabilizó expresamente al Gobierno de Maduro de las agresiones, una cautela extraña pero que se reconoce perfectamente que su objetivo era amainar la réplica de su homólogo venezolano; no se hizo hincapié en la Carta Democrática Interamericana, que es la que permitiría activar medidas en el país venezolano y por lo que abogaban los llamados estudiantes de la oposición; nuestro embajador Roy Chaderton, se refirió en esta reunión de la OEA,  a las protestas calificándolas de “un golpe de Estado callejero y mediático que ha generado el aquelarre más tenebroso por parte de la comunidad internacional”.

En una palabra, aún la OEA no ha definido su posición, pero se observa prudencia ante los argumentos vacíos y manipulados de una derecha que quiere, por los medios que sea, llegar al poder. Todos los países de la OEA, han motivado un llamamiento al diálogo entre las partes, pero la extensión y el ámbito del mismo ha variado según el “juego de ajedrez” que coordina los EE.UU.; por ejemplo,  los gobiernos sometidos de Canadá y Panamá, se alinearon con EE.UU., y han exigido que se activen medidas contra nuestra Patria; Ecuador, Bolivia y Nicaragua, han insistido en calificar las protestas de los últimos días de “intento de golpe de Estado”; Chile, Colombia y México han ofrecido una reacción tibia…Pero en concreto, no se han podido, ante la falta de argumentos convincentes, culpar al Gobierno del camarada Nicolás Maduro de hacer todo cuanto las leyes y su responsabilidad de jefe de Estado, le ha facultado para alcanzar la paz. Su llamado a la paz ha sido oído internacionalmente.

A todas estas, la Unión Suramericana (UNASUR), a solicitud del gobierno venezolano ha enviado una comisión de cancilleres que se encuentran en el país realizando una ardua labor participando activamente en la conferencia nacional de paz, la presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, dijo: “Los presidentes ordenaron a sus ministros de Relaciones Exteriores celebrar una reunión para crear una comisión (…) para que el diálogo construya un ambiente de acuerdo, de consenso y de estabilidad allí en Venezuela…”  En líneas generales,  UNASUR, coincide con el respeto a la autodeterminación de los pueblos, por lo cual su participación como mediador es un ejemplo para los pueblos democráticos del mundo. La historia de los pueblos no solamente la escriben su gente, sino la institucionalidad construida en razón de la hermandad y solidaridad de las culturas y sociedades que conviven en la construcción de un mundo solidario y humano.

 

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